
Su álbum debut sentó las bases de los que iban a ser las coordenadas sonoras de esta tendencia, con sonidos esquizoides, guitarras destensadas, bajos de seis cuerdas y una torturada e inquieta voz que juegueteaba con el hip hop mientras caminaba por pasajes de rabia quejumbrosa e inquieta calma de frenopático. Hasta entonces nadie conocía a este peculiar quinteto que en apenas un par de años pasó de ser una banda de culto a absolutas estrellas en todo el planeta.
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